FRANCISCO HUAIQUIPÁN, DE LA FARÁNDULA A LA PRISIÓN: SU NUEVO REALITY

El exfutbolista quedó en prisión preventiva por graves delitos sexuales contra tres personas que eran menores de edad al momento de los hechos. Su caso reabre el debate sobre la televisión chilena y su tendencia a convertir personajes de farándula en referentes de opinión pública.
El exfutbolista Francisco Huaiquipán quedó en prisión preventiva luego de ser formalizado por delitos reiterados de violación y abuso sexual contra tres personas que eran menores de edad al momento de los hechos. La investigación de la Fiscalía Metropolitana Sur comprende episodios que se habrían extendido entre 2009 y 2023.
Huaiquipán, quien fue detenido en Los Vilos, pasó de las canchas de fútbol a convertirse en un personaje habitual de la televisión chilena, gracias a su participación en reality shows y distintos programas de farándula que contribuyeron a instalarlo como una figura mediática.
Pero este caso permite abrir una discusión que va mucho más allá de un proceso judicial: el papel de la televisión en la fabricación de ídolos y referentes sociales.
Y es que no es primera vez que determinados programas de televisión elevan a personajes sin mayor preparación académica, cultural o trayectoria social a la categoría de líderes de opinión, referentes de comportamiento e incluso modelos de vida para la sociedad.

La farándula parece haber confundido popularidad con mérito, exposición mediática con liderazgo y rating con reconocimiento social. Basta aparecer reiteradamente en pantalla, protagonizar algún escándalo o participar en un reality para terminar convertido en una supuesta autoridad sobre cualquier materia.
Esta práctica ha generado numerosas críticas de televidentes que no se sienten representados por este tipo de contenidos y que han optado por alejarse de una televisión que, en ocasiones, parece privilegiar el espectáculo fácil por sobre la cultura, la formación, el conocimiento y el verdadero aporte a la sociedad.
El problema no es que personas provenientes de distintos sectores sociales tengan espacios en televisión. La crítica apunta a la irresponsabilidad de convertir la popularidad circunstancial en una especie de credencial moral, intelectual o social.
El caso Huaiquipán es particularmente ilustrativo del contraste entre la construcción de un personaje televisivo y la realidad de los graves antecedentes judiciales que hoy enfrenta. Naturalmente, corresponde a los tribunales determinar su responsabilidad penal y la prisión preventiva no constituye una condena.
La televisión tiene derecho a entretener, pero también tiene una responsabilidad social. Porque cuando se confunde fama con ejemplo, espectáculo con liderazgo y popularidad con valores, no solamente se empobrece la pantalla: también se deteriora la confianza de quienes todavía esperan algo más de ella.
Descubre más desde Onda Expansiva
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



