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¡SE APAGÓ LA LUZ EN LA FEDERACIÓN DE TENIS!

La Federación de Tenis de Chile enfrenta un nuevo episodio que profundiza las dudas sobre su situación administrativa: el suministro eléctrico fue suspendido por una deuda de $12.263.354 correspondiente a tres facturas de julio, agosto y septiembre, período en que la institución se encuentra bajo la administración externa del Comité Olímpico de Chile.

La crisis de la Federación de Tenis de Chile ya no es solamente institucional. Ahora también se quedó sin luz.

La entidad enfrenta una deuda por $12.263.354 correspondiente a tres facturas impagas de electricidad, correspondientes a los meses de julio, agosto y septiembre de 2026.

El desenlace fue concreto: el suministro eléctrico fue suspendido.

El episodio adquiere especial relevancia porque las facturas corresponden precisamente al período en que la Federación se encuentra bajo la administración externa ejercida por el Comité Olímpico de Chile (COCh), luego de la decisión adoptada por el Instituto Nacional de Deportes (IND).

Resultado: corte de suministro eléctrico por no pago de 3 facturas

La situación abre una pregunta que deberá ser respondida con absoluta transparencia:

¿Quién tenía la responsabilidad de pagar estas cuentas durante el período de administración externa? No se trata de una pequeña obligación pendiente. Son más de doce millones de pesos acumulados en tres meses por un servicio básico para el funcionamiento de la Federación.

Y existe un elemento adicional que hace inevitable pedir explicaciones: el período de generación de la deuda coincide con la administración externa que debía contribuir a ordenar la situación administrativa y financiera de la institución.

¿PARA QUÉ SE DESIGNÓ UN ADMINISTRADOR EXTERNO?

La intervención del IND y la administración externa del COCh se producen en medio de una grave crisis de gobernanza que afectó a la Federación. Por eso, el sentido de una administración externa no puede limitarse a ocupar oficinas o conducir determinadas actividades institucionales. También implica hacerse cargo de una realidad financiera que requiere orden, control, planificación y transparencia.

La aparición de una deuda superior a los $12 millones y el posterior corte de electricidad obligan, por lo tanto, a conocer qué ocurrió con estas facturas.

¿Fueron recibidas? ¿Fueron contabilizadas? ¿Existieron recursos disponibles para pagarlas?

¿Quién autorizaba los pagos? ¿Quién era responsable de controlar las obligaciones pendientes? ¿Se informó oportunamente esta situación al IND? Son preguntas que no deberían quedar sin respuesta.

LA FEDERACIÓN, SIN LUZ

El episodio tiene además un componente simbólico difícil de pasar por alto.

Una institución deportiva que atraviesa una profunda crisis de gobernanza termina enfrentando ahora un problema tan básico como mantener funcionando su suministro eléctrico. Mientras continúan las disputas institucionales y las interrogantes respecto de la administración de la Federación, aparece una nueva realidad: hay cuentas que no fueron pagadas y el proveedor finalmente cortó el servicio. Y aquí no hay interpretaciones políticas ni disputas electorales. Hay facturas, montos, fechas y un corte de suministro.

TRANSPARENCIA: LA ÚNICA SALIDA

La situación exige que tanto el COCh como el IND entreguen antecedentes claros respecto de la administración financiera durante estos meses. Especialmente porque se trata de una Federación que maneja recursos vinculados al deporte nacional y que se encuentra sometida a una administración externa. La ciudadanía deportiva tiene derecho a conocer:

cuánto dinero recibió la Federación durante este período; qué obligaciones financieras existían;

cuáles fueron efectivamente pagadas; qué facturas quedaron pendientes; quién autorizó los pagos; y por qué una deuda de $12.263.354 terminó provocando el corte del suministro eléctrico.

SE APAGÓ LA LUZ, PERO LAS PREGUNTAS SIGUEN ENCENDIDAS

La crisis de la Federación de Tenis suma así un nuevo capítulo.

Primero fue la disputa por la gobernanza. Después vino la administración externa. Ahora aparece una deuda de más de $12 millones y el corte de un servicio básico.

El problema ya no consiste solamente en determinar quién administra la Federación.

La pregunta es mucho más concreta:

¿Quién estaba a cargo de pagar las cuentas mientras la Federación era administrada externamente?

Porque una administración destinada a ordenar una institución debería poder explicar, con documentos en la mano, cómo tres facturas de electricidad llegaron a acumular una deuda de $12.263.354 y terminaron con la Federación a oscuras.

En la Federación de Tenis se apagó la luz. Ahora corresponde encender la transparencia.


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