
La ministra del Deporte y el subsecretario de la cartera presentaron sus renuncias, las que fueron aceptadas por el Presidente José Antonio Kast y se harán efectivas este viernes 14 de agosto. La salida se produce tras una gestión de poco más de cinco meses marcada por diversas controversias.
El Ministerio del Deporte enfrenta un nuevo escenario de incertidumbre luego de que el Gobierno confirmara la salida de la ministra Natalia Duco y del subsecretario Andrés Otero.
El Presidente José Antonio Kast aceptó ambas renuncias durante la jornada de este jueves, comunicando que las autoridades dejarán sus respectivos cargos a contar del viernes 14 de agosto. El Ejecutivo agradeció la labor desarrollada por ambos y les deseó éxito en sus nuevos desafíos profesionales.
La salida de Duco se produce después de que se conocieran antecedentes relacionados con el eventual uso irregular de un vehículo fiscal para trasladarse a una actividad realizada el pasado 23 de abril. La situación había sido objeto de cuestionamientos y de una revisión por parte de la Contraloría.
Según los antecedentes difundidos, desde el Ministerio se había informado al organismo fiscalizador que el traslado correspondía a una actividad de carácter laboral. Sin embargo, posteriormente se conocieron imágenes de la actividad, en las que aparecen funcionarios participando de un asado y karaoke, situación que generó nuevas interrogantes respecto de la explicación entregada originalmente.
La controversia terminó precipitando la salida de Duco, quien había asumido como ministra del Deporte el 11 de marzo y alcanzó a permanecer poco más de cinco meses en el cargo.
La salida de la exatleta no constituye el primer episodio complejo que enfrentó el Ministerio durante estos meses.
Entre los principales conflictos de su administración estuvo la controversia relacionada con la realización de los conciertos de BTS en el Estadio Nacional, situación que terminó con la salida de Lorena Castillo de la dirección nacional subrogante del Instituto Nacional de Deportes. También se sumaron cuestionamientos relacionados con decisiones administrativas y con la organización de actividades deportivas nacionales.
En este contexto, la renuncia de Duco y Otero representa un nuevo golpe para una cartera que necesita recuperar estabilidad y concentrarse en materias que resultan esenciales para el deporte chileno: el desarrollo de los deportistas, el apoyo al alto rendimiento, la infraestructura deportiva, el fortalecimiento de las federaciones y la correcta utilización de los recursos públicos.
Con la salida simultánea de la ministra y del subsecretario, el Gobierno deberá resolver rápidamente la conducción del Ministerio del Deporte y entregar una señal clara respecto del rumbo que pretende imprimirle a la cartera.
Más allá de las circunstancias particulares que rodean las renuncias, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión fundamental: el deporte chileno necesita instituciones sólidas, estabilidad administrativa y autoridades capaces de concentrar sus esfuerzos en las necesidades reales de deportistas, federaciones y organizaciones deportivas.
La nueva conducción tendrá ahora la responsabilidad de recuperar las confianzas, ordenar la gestión del Ministerio y evitar que las controversias políticas y administrativas terminen desplazando de la agenda aquello que debiera estar en el centro de toda política deportiva: los deportistas y el desarrollo del deporte nacional.
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