Muere Xabier Azkargorta, el técnico que llevó a Bolivia a su mayor hazaña futbolística.

El fútbol sudamericano perdió este viernes a una de sus figuras más singulares: Xabier Azkargorta, entrenador español y referente histórico de Bolivia, falleció a los 72 años dejando una huella imborrable tanto en los equipos que dirigió como en quienes lo conocieron.
Azkargorta, nacido en Azpeitia (País Vasco), fue siempre un personaje distinto dentro del deporte. Médico de formación, defendía que su conocimiento del cuerpo humano le aportaba una mirada más completa para entender a sus jugadores. Su carrera como futbolista terminó abruptamente por una lesión de rodilla, pero esa frustración temprana lo empujó a convertirse en técnico. Y no tardó en llamar la atención: con solo 29 años ya dirigía al RCD Espanyol, convirtiéndose en uno de los entrenadores más jóvenes en debutar en Primera División. Luego pasaría por el Real Valladolid, Sevilla FC, CD Tenerife y otros clubes del fútbol español.
El arquitecto del sueño boliviano
Su nombre, sin embargo, quedó para siempre ligado a la historia de la selección de Bolivia. En 1993 asumió un desafío que parecía imposible: clasificar al país altiplánico a un Mundial por mérito propio. Con un estilo directo, disciplina férrea y una apuesta táctica innovadora basada en una línea de tres centrales, Azkargorta logró lo que nadie había conseguido.
Bajo su conducción, Bolivia derrotó por primera vez a Brasil en Eliminatorias —un 2-0 inolvidable en La Paz— y selló su presencia en el Mundial de Estados Unidos 1994, considerado hasta hoy el logro deportivo más importante del fútbol boliviano. Su mensaje constante era un llamado a la confianza y la profesionalización: “El jugador debe creer en sí mismo todos los días, no solo cuando gana”, repetía.
Un paso breve y turbulento por Chile
Tras su consagración en Bolivia, Azkargorta llegó a la selección chilena, aunque sin el éxito esperado. Su etapa estuvo marcada por resultados irregulares y críticas internas, y terminó dejando una frase que con el tiempo se volvió célebre: “Espero que, muerto el perro, se acabe la rabia.”

Un trotamundos del fútbol
A lo largo de su carrera, “El Bigotón” —apodo que nació entre sus propios jugadores bolivianos— dirigió también en Japón, con el Yokohama Marinos, y en México, al mando de Chivas de Guadalajara. Su vínculo con Bolivia, no obstante, fue permanente: regresó en distintas etapas para entrenar a Bolívar, Oriente Petrolero, Sport Boys y Atlético Palmaflor, alcanzando con Bolívar las semifinales de la Copa Libertadores 2014.
Compañeros, futbolistas y dirigentes destacan su capacidad de liderazgo, su trato humano y su estilo frontal. Para muchos, Azkargorta fue más que un técnico: fue un formador, un motivador y un estratega adelantado a su tiempo.
Su legado vive en la memoria de Bolivia, en el respeto que generó en el fútbol español y en la admiración de quienes compartieron vestuario con él. Se va un técnico único, pero su bigote, su carácter y su hazaña mundialista quedarán para siempre en la historia del fútbol.
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