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CUANDO CHILE FUE SEDE DEL MUNDIAL DE BASQUETBOL

CAMPEONATO MUNDIAL EXTRAORDINARIO DE BÁSQUETBOL DE CHILE, 1966

Por Alejandro Chanique S., Periodista, Magister en Gerencia y Políticas Públicas

En el mes de abril de 1966, Chile tuvo la oportunidad de ser sede del Campeonato Mundial Extraordinario de Basquetbol Masculino. Dicho torneo fue organizado como una solución extraordinaria ante la imposibilidad de realizar en Uruguay el campeonato mundial que estaba previsto para dicho período y que reuniría nada. Chile asumió entonces la organización de una competencia internacional que reunió nada menos que a trece selecciones profesionales.

Pese a su relevancia, la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) no reconoció este torneo como un Campeonato Mundial oficial, esto debido a que las selecciones participantes no accedieron al mismo mediante el sistema de clasificación establecido, sino que fueron invitadas directamente por el país organizador.

Si bien no tuvo en lo nominal el reconocimiento oficial, fue concebido, organizado y vivido en su época como un campeonato mundial, aunque su rótulo fuera de “extraordinario”.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS:

Durante la primera mitad de la década de 1960 Chile ocupaba un lugar importante dentro del básquetbol sudamericano. El país ya contaba con experiencia en la organización de grandes acontecimientos internacionales. Chile había sido sede del Campeonato Mundial masculino de 1959 y poseía una tradición basquetbolística particularmente fuerte en ciudades como Santiago, Valparaíso, Talca, Antofagasta, Valdivia y Curicó.

El campeonato mundial que debía realizarse en Uruguay planteó dificultades que terminaron modificando el calendario internacional. Ante esta situación se decidió organizar en Chile un Campeonato Mundial Extraordinario durante 1966, mientras el campeonato mundial correspondiente tendría posteriormente su realización en Uruguay.  Esto permitió que la organización chilena comenzara con bastante anticipación. Las subsedes fueron escogidas el año previo a su realización y quedaron establecidas Antofagasta, Curicó y Valdivia, mientras que Santiago se reservaría para ser el escenario de la final.  Para Chile la elección de tres ciudades, además de la capital resulta significativa, puesto que permitió descentralizar el campeonato y llevar el básquetbol internacional a regiones que poseían una importante tradición deportiva.

CURICÓ COMO SUBSEDE

Uno de los aspectos más curiosos del campeonato es el desarrollo del campeonato en Curicó, donde iniciaron las competencias, siendo el escenario destinado para los partidos el entonces Gimnasio Cubierto de Curicó, actualmente denominado Gimnasio Abraham Milad. Para estar a la altura del evento, el recinto experimentó importantes trabajos de remodelación y acondicionamiento para recibir el campeonato. La capacidad disponible era de aproximadamente 4.000 personas. Sin embargo, el entusiasmo provocado por la llegada de las delegaciones internacionales hizo que alrededor de 5.000 espectadores asistieran al partido inaugural, superando la capacidad prevista y demostrando la importancia que tuvo esta competición, especialmente para la población de dicha ciudad, que se vio inundada durante varios días por delegaciones extranjeras, periodistas, dirigentes y algunos de los mejores jugadores de básquetbol de la época.

En Curicó durante tres días se disputaron encuentros correspondientes al grupo integrado por España, Puerto Rico, Argentina y Unión Soviética, lo que demuestra la enorme importancia deportiva que tuvo Curicó. No hay que olvidar que la Unión Soviética en aquella época era una de las grandes potencias del básquetbol mundial. España y Argentina poseían también una larga tradición internacional, mientras Puerto Rico representaba a una de las escuelas más importantes del básquetbol latinoamericano.

Uno de los nombres más importantes que participó en el campeonato fue el del yugoslavo Radivoj Korać, extraordinario anotador y posteriormente una de las grandes figuras históricas del baloncesto europeo. Korać fue en efecto, el máximo anotador del campeonato con 125 puntos.

Chile no se quedó atrás, registrando con Juan Guillermo Thompson, el segundo máximo anotador con 116 puntos, un rendimiento extraordinario considerando el nivel de los rivales enfrentados.

LA PARTICIPACIÓN DE CHILE

Chile finalizó el campeonato en el séptimo lugar general. Aunque no consiguió la victoria en la fase final, su participación es igualmente meritoria considerando la extraordinaria calidad de los adversarios. El principal protagonista estadístico de Chile fue Juan Guillermo Thompson, quien terminó como ya se señaló, segundo en la tabla de anotadores del campeonato con 116 puntos.  Este rendimiento individual constituye uno de los aspectos más destacados de la participación chilena. El torneo permitió además que la generación de jugadores nacionales tuviera contacto directo con las principales escuelas internacionales del básquetbol.

En la clasificación general consignada para el campeonato fue: Unión Soviética, Bulgaria, Brasil, España, Chile, Paraguay, Perú, Panamá, Estados Unidos, Puerto Rico, México, Argentina y Yugoslavia, siendo este último país quien obtuvo finalmente el título, seguida por Estados Unidos y la Unión Soviética.

LA MEDALLA CONMEMORATIVA

El campeonato, pese a ser extraordinario y carecer del reconocimiento de oficial produjo además material numismático y conmemorativo. Una de las piezas documentadas corresponde a una medalla de participación, que se puede observar en la siguiente imagen.

Su descripción numismática es la siguiente:

Anverso: En el campo central aparece un planisferio de América, con una estrella ubicada sobre Santiago de Chile. Rodeando la composición aparece la inscripción: ★ FEDERACION DE BASKETBALL DE CHILE

Reverso: Aparecen los escudos de la Federación Chilena de Basquetbol y de la FIBA. En la parte inferior se encuentra la inscripción: CAMPEONATO MUNDIAL
EXTRAORDINARIO
BASKETBALL MASCULINO
1966. La pieza aparece atribuida a Casa Sichel.

Sus características registradas son:

Diámetro: aproximadamente 50 mm

Peso: aproximadamente 64,5 gramos

Metal: bronce esmaltado

Fabricante: Casa Sichel

               En la siguiente imagen se puede observar el pin del mismo evento, que a diferencia de la medalla, lo que destaca es la sigla de la federación, precedida como en la medalla de la imagen majestuosa de un cóndor.

La representación cartográfica de América en la medalla resulta especialmente interesante. La estrella colocada sobre Santiago funciona como símbolo de centralidad: Chile aparece señalado como el lugar donde se desarrolla el acontecimiento internacional.

Existe un elemento particularmente interesante en esta medalla. En su reverso aparece el emblema de la FIBA, mientras que posteriormente el organismo no reconocería el campeonato como parte oficial de la historia de los Mundiales. Esto significa que la medalla debe interpretarse dentro de su contexto histórico. En 1966 el campeonato estaba siendo organizado bajo la denominación de Mundial Extraordinario y la presencia del emblema institucional formaba parte de esa realidad. La posterior decisión de la FIBA de no reconocerlo oficialmente no transforma retroactivamente el objeto producido en 1966. La medalla continúa siendo un documento auténtico de la forma en que el acontecimiento fue concebido y presentado en aquel momento.

Como un elemento de particular interés, cabe señalar que una de las medallas originales del campeonato se encuentra actualmente en la colección permanente del Museo FEB de Alcobendas, España, lo que denota su relevancia, pese al carácter de “extraordinario” del torneo, Incluso décadas después, medios de comunicación de la región continúan identificando el campeonato como uno de los acontecimientos deportivos más importantes realizados en la ciudad.

La elección de Curicó tampoco fue casual. La ciudad poseía una tradición basquetbolística importante y contaba con un público capaz de llenar el recinto y además carecía de infraestructura moderna que el campeonato fue capaz de proveerle. Sin duda, el campeonato de 1966 debe situarse dentro de una etapa particularmente importante del deporte chileno. Chile ya había organizado grandes acontecimientos internacionales y contaba con experiencia en el básquetbol mundial, pero la organización de un torneo con trece selecciones demostró sin lugar a duda la capacidad del país para desarrollar un evento deportivo de gran complejidad. Desde esta perspectiva, el campeonato puede ser considerado un antecedente importante de la organización de posteriores acontecimientos deportivos internacionales en Chile.

Es por estas razones que la medalla conmemorativa de este evento debe ser valorada no sólo como una medalla deportiva, sino como un documento histórico de primera importancia para la historia del básquetbol chileno y en especial del deporte en Curicó.

Después de sesenta años, el objeto conserva la memoria de un acontecimiento que reunió en Chile a algunos de los mejores jugadores del mundo y que convirtió durante algunos días a Curicó en uno de los centros internacionales del básquetbol.


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