¿DÓNDE ESTUVO LA PROTECCIÓN? DENUNCIA DE ABUSO SEXUAL EN EL CLUB DE REMO DE LA UNIVERSIDAD AUSTRAL

Un deportista de 15 años debió abandonar el Club de Remo de la Universidad Austral tras denunciar un presunto abuso sexual por parte de su entrenador. Los antecedentes están en conocimiento del Ministerio Público y son materia de investigación. La familia sostiene que la institución no habría adoptado las medidas de protección que exige la normativa deportiva.
VALDIVIA. — Un grave caso que involucra a un deportista menor de edad vuelve a poner bajo escrutinio los mecanismos de protección existentes al interior de las organizaciones deportivas de la Región de Los Ríos.
Se trata de un deportista de 15 años, perteneciente a la ciudad de Valdivia, quien, según los antecedentes entregados por su familia, habría sido víctima de un presunto abuso sexual en el contexto de su actividad deportiva, situación que involucraría a quien se desempeñaba como su entrenador en el Club de Remo de la Universidad Austral.
Los antecedentes fueron puestos en conocimiento del Ministerio Público, encontrándose actualmente en etapa investigativa, por lo que será la Fiscalía y posteriormente los tribunales de justicia, si corresponde, quienes deberán determinar la existencia de eventuales delitos y las responsabilidades que pudieran derivarse de los hechos.
Sin embargo, existe una segunda dimensión que resulta especialmente preocupante y que trasciende la investigación penal.
De acuerdo con el relato entregado por la madre del adolescente a OndaExpansiva.cl, una vez que la institución tomó conocimiento de la situación denunciada, el Club de Remo de la Universidad Austral no habría adoptado las medidas de protección y resguardo contempladas en el Decreto 22 de la Ley del Deporte.
Según sostiene la familia, la falta de apoyo institucional habría terminado provocando que el adolescente tuviera que retirarse del club, abandonando la actividad deportiva que desarrollaba. Y es precisamente aquí donde aparece una pregunta que requiere una respuesta institucional: ¿Por qué un menor que denuncia una situación de esta gravedad termina abandonando el club en lugar de ser protegido por la institución?

EL DECRETO 22 BAJO LA LUPA
El denominado Decreto 22, en el marco de la Ley del Deporte, establece obligaciones y mecanismos destinados a prevenir y sancionar conductas de abuso sexual, acoso sexual, discriminación y maltrato en la actividad deportiva. Estas disposiciones adquieren una especial importancia cuando los hechos denunciados involucran a un menor de edad y a un adulto que ejerce funciones de entrenador o autoridad dentro de una organización deportiva.
Por ello, el caso del Club de Remo de la Universidad Austral abre una interrogante que deberá ser esclarecida: si la institución tomó conocimiento de la denuncia, ¿qué medidas concretas adoptó para proteger al adolescente?
La cuestión no se limita a determinar qué ocurrió entre el entrenador y el deportista. También resulta necesario establecer qué hizo la organización deportiva una vez que fue informada de los hechos.
¿Se activaron los protocolos?
¿Se adoptaron medidas de resguardo?
¿Se protegió al menor?
¿Se informó oportunamente a las autoridades?
¿Se adoptaron medidas respecto del adulto denunciado?
Son preguntas que adquieren particular relevancia cuando existe una normativa específica destinada precisamente a prevenir este tipo de situaciones.

LA RESPONSABILIDAD DE LOS DIRIGENTES TAMBIÉN DEBE SER EXAMINADA
Una denuncia de esta naturaleza no puede ser considerada exclusivamente como un asunto entre un entrenador y un deportista. Las organizaciones deportivas cuentan con estructuras directivas y administrativas que tienen responsabilidades respecto del funcionamiento de sus actividades y, especialmente, respecto de la seguridad y protección de quienes participan en ellas.
En este caso, corresponderá determinar cuándo tomó conocimiento el Club de Remo de la Universidad Austral de los antecedentes denunciados, quiénes fueron informados, qué decisiones se adoptaron y si estas fueron compatibles con las obligaciones establecidas en el Decreto 22.
Si la familia sostiene que las medidas de protección no fueron aplicadas, dicha afirmación debe ser contrastada con los antecedentes que pueda aportar la propia institución.
Porque existe una diferencia sustancial entre tener protocolos y aplicarlos cuando un menor denuncia una situación que puede constituir abuso sexual.
EL DEPORTISTA TERMINÓ ABANDONANDO EL CLUB
Uno de los elementos más sensibles del caso es que, según el relato de la madre, su hijo finalmente debió abandonar el Club de Remo de la Universidad Austral.
Esta circunstancia plantea una situación especialmente preocupante: un adolescente que participaba de una actividad deportiva habría terminado alejándose de ella después de denunciar una situación que actualmente se encuentra bajo investigación del Ministerio Público. La pregunta es inevitable: ¿Quién protege al deportista cuando decide denunciar?
Los clubes deportivos cumplen una función que va mucho más allá del entrenamiento y la competencia. Cuando trabajan con niños, niñas y adolescentes, también deben constituirse en espacios seguros y de protección.
Por eso, cualquier denuncia de abuso, acoso o maltrato exige una respuesta institucional seria, oportuna y conforme a la normativa vigente.
Un caso que vuelve a revelar las vulnerabilidades del deporte. Lo ocurrido en Valdivia vuelve a poner sobre la mesa dos problemas que requieren atención.
El primero dice relación con los riesgos a los que pueden encontrarse expuestos los deportistas menores de edad dentro de espacios deportivos, particularmente cuando existe una relación de confianza y autoridad entre entrenadores y deportistas.
El segundo apunta directamente al funcionamiento de los mecanismos institucionales destinados a prevenir y enfrentar estas situaciones.
Pareciera ser que nadie conoce y cumple con lo que dispone el famoso Decreto 22
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