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SE RIERON DE TODO CHILE …

En una audiencia que quedará dando vueltas en más de un pasillo influyente, la jueza del 7º Juzgado de Garantía de Santiago decretó prisión preventiva para los imputados del caso conocido como “Muñeca Bielorusa”, enviando una señal que muchos describen como un verdadero golpazo a la sensación de intocabilidad que suele rodear a ciertos círculos de poder.

La magistrada, en un tono que más de uno interpretó como un llamado de atención directo, sostuvo que la libertad de los imputados representaba “un riesgo para la seguridad de la sociedad” y que la gravedad de los hechos investigados hacía inevitable la medida cautelar más estricta. Fue, para muchos, una frase cargada de una intención mayor: recordar que los privilegios sociales no se traducen en inmunidad judicial.

“La ley no hace distinciones según la influencia del imputado”, dijo la jueza, un comentario que algunos asistentes calificaron como un elegante —aunque evidente— tirón de orejas para quienes acostumbran creer que un apellido, un cargo o un patrimonio sirven como salvoconducto.

La Fiscalía había solicitado la medida, argumentando que existían antecedentes suficientes para justificarla y evitar riesgos de entorpecimiento. Esta vez, a diferencia de tantos casos donde las presiones externas parecen flotar en el ambiente, la balanza se inclinó hacia la señal que la ciudadanía lleva años esperando: que la justicia también puede morder cuando se trata de personas acostumbradas a mover hilos y no a enfrentarlos.

El fallo se leyó, inevitablemente, como un mensaje de época. Y también como un aviso para quienes aún creen que el sistema está diseñado para que ciertos imputados entren por la puerta del tribunal con preocupación, pero salgan por la misma con alivio.

Mientras la investigación continúa, los imputados deberán cumplir la prisión preventiva en el recinto que determine Gendarmería. Por primera vez en mucho tiempo, dicen algunos observadores, la justicia pareció recordar en voz alta que el poder no es un escudo… y que a veces, simplemente, se acaba el fuero invisible.


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