CUANDO LA TRAGEDIA SE CONVIERTE EN ESPECTÁCULO

Los temporales que afectan a distintas comunas del país vuelven a poner a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades, pero también dejan al descubierto un fenómeno preocupante: la transformación de las emergencias en un espectáculo televisivo donde el morbo y las imágenes impactantes parecen imponerse sobre la información útil y la ayuda concreta a los damnificados.
Lo ocurrido hoy en una calle inundada de la comuna de Lo Espejo, donde se veía al alcalde de San Bernardo en medio del agua, invita a reflexionar. ¿Es necesario que una autoridad se introduzca en una calle anegada para demostrar que está presente? ¿O lo verdaderamente importante es que los vecinos reciban soluciones, que los equipos de emergencia actúen oportunamente y que se proteja a quienes están en riesgo?

Por supuesto, los alcaldes deben visitar los sectores afectados y conocer directamente los problemas de sus vecinos. Sin embargo, esa presencia pierde sentido cuando termina reducida a una imagen para la televisión, sin que exista claridad sobre las medidas concretas que se adoptarán para resolver la emergencia.
La televisión también tiene responsabilidad
Pero sería injusto responsabilizar únicamente a las autoridades. Los canales de televisión abierta también tienen mucho que decir.
En medio de las inundaciones, los desbordes y las dificultades que enfrentan numerosas familias, algunas coberturas parecen privilegiar las imágenes impactantes por sobre la información que realmente necesitan las personas. El agua hasta las rodillas, los vehículos atrapados y los vecinos desesperados se convierten en escenas repetidas que capturan la atención, pero que no necesariamente contribuyen a solucionar los problemas.
La televisión tiene una función social que no puede reducirse a conseguir audiencia. Informar significa explicar qué sectores están afectados, qué calles deben evitarse, dónde solicitar ayuda, cuáles son los albergues disponibles y qué medidas están adoptando las instituciones responsables. Mostrar la tragedia es legítimo; convertirla en espectáculo es otra cosa.
Las preguntas que realmente importan
Chile necesita autoridades que respondan a las emergencias con planificación, coordinación y capacidad de ejecución. Por eso, más que observar a un alcalde caminando por una calle inundada, la ciudadanía necesita respuestas.
¿Se limpiaron oportunamente los colectores de aguas lluvias? ¿Se identificaron los puntos críticos? ¿Se dispuso de maquinaria y equipos de emergencia? ¿Existe un plan para evitar que los mismos sectores vuelvan a inundarse con el próximo temporal?
Esas son las preguntas que importan y que los periodistas deberían formular con la misma insistencia con que buscan imágenes impactantes.
Si una calle se inunda reiteradamente, la presencia de una autoridad en medio del agua no explica las causas ni resuelve el problema. Los vecinos merecen conocer las responsabilidades que correspondan y las medidas concretas que se adoptarán para evitar que la historia vuelva a repetirse.
El morbo frente al sufrimiento de las personas
Hay también una responsabilidad de los medios y de las audiencias. No podemos acostumbrarnos a observar el sufrimiento ajeno como si fuera un espectáculo más de la televisión.
Una familia que ve cómo el agua entra a su vivienda necesita ayuda, no convertirse en parte de una transmisión que explota su desesperación. Un adulto mayor que no puede salir de su casa necesita asistencia oportuna, no solamente una cámara que registre sus dificultades.
Y una comunidad que cada invierno enfrenta los mismos problemas no necesita promesas pronunciadas frente a las cámaras. Necesita prevención, infraestructura adecuada, recursos y respuestas verificables.
Menos espectáculo y más soluciones
Los temporales deberían ser una oportunidad para evaluar el funcionamiento de nuestras instituciones, fortalecer la prevención y exigir rendición de cuentas. Sin embargo, cuando la cobertura se concentra en las escenas más llamativas, corremos el riesgo de confundir visibilidad con resultados y declaraciones con soluciones.
Las autoridades tienen la obligación de informar sobre su gestión y los medios deben cubrir las emergencias con responsabilidad. Ambos deben recordar que, detrás de cada imagen, hay personas que están perdiendo sus pertenencias y que necesitan respuestas concretas.
Cuando el agua comienza a bajar, las cámaras se retiran y los titulares desaparecen, los vecinos siguen ahí, limpiando sus casas y preguntándose cuándo dejarán de vivir con el temor de que la próxima lluvia vuelva a inundarlo todo.
La verdadera noticia no debería ser ver a una autoridad con los pies en el agua, sino saber por qué se inundó la calle, qué se hará para solucionarlo y cuándo los vecinos podrán vivir tranquilos.
Redacción Onda Expansiva

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