
LA NADADORA ENFRENTA TORNEO CLAVE PARA SEGUIR EN LA SELECCIÓN CON APENAS DOS JORNADAS DE ENTRENAMIENTO
El próximo 29 y 30 de agosto se disputará el Open Nacional, cuyos resultados serán determinantes para la permanencia de la nadadora en la selección nacional. A ello se suma el “Lima World Series – Perú”, programado para el 13 y 14 de noviembre, lo que aumenta la preocupación de su familia por la falta de continuidad en sus entrenamientos.
La anunciada reincorporación de Trinidad Arroyo Fernández a los entrenamientos del Team ParaChile no ha logrado disipar la preocupación de sus padres. Por el contrario, la familia cuestiona que el retorno se esté produciendo con un número reducido de horas de entrenamiento, precisamente cuando la deportista enfrenta una etapa decisiva de su calendario competitivo.
De acuerdo con lo informado, actualmente se le habrían asignado dos horas de entrenamiento los días lunes y miércoles, situación que genera inquietud en su entorno, considerando que la nadadora debe enfrentar en los próximos días una competencia fundamental para su futuro deportivo.
El próximo 29 y 30 de agosto se realizará el Open Nacional, torneo cuyos resultados serán determinantes para establecer la permanencia de Trinidad en la selección nacional.
Para sus padres, resulta difícil comprender que una deportista que debe enfrentar una competencia de estas características pueda prepararse adecuadamente disponiendo solamente de dos jornadas semanales de entrenamiento.
EL CALENDARIO NO DA TREGUA
La preocupación de la familia no se limita al Open Nacional. El calendario deportivo contempla además una segunda competencia internacional de gran relevancia: el “Lima World Series – Perú”, que se desarrollará los días 13 y 14 de noviembre de 2026.
Esta competencia representa otro desafío importante para Trinidad y, precisamente por ello, sus padres consideran que la actual situación de entrenamiento hace todavía más compleja la preparación de la deportista.
Entre el Open Nacional de agosto y el World Series de Lima existe un período en el que Trinidad debería contar con una planificación deportiva progresiva, sistemática y acorde con las exigencias de una deportista que integra una selección nacional.
La preocupación de sus padres apunta justamente a que no se puede recuperar el nivel competitivo de una nadadora de alto rendimiento con entrenamientos esporádicos o insuficientes, especialmente después de un período en que estuvo alejada de la preparación habitual con el seleccionado.
“NO BASTA CON VOLVER A ENTRENAR”
Para la familia, el problema no se resuelve simplemente permitiendo que Trinidad vuelva a la piscina. El reintegro debe garantizar condiciones que le permitan recuperar ritmo, tiempos, técnica y resistencia, y enfrentar las competencias en igualdad de condiciones con el resto de las seleccionadas.
El escenario adquiere especial relevancia porque el Open Nacional del 29 y 30 de agosto está prácticamente a la vuelta de la esquina y sus resultados pueden incidir directamente en su continuidad en la selección.
Pero además, una vez superada esa competencia, Trinidad deberá continuar trabajando con miras al Lima World Series – Perú del 13 y 14 de noviembre, por lo que la familia estima que la preparación no puede ser pensada solamente para las próximas dos semanas, sino que debe existir una planificación que permita llegar en condiciones competitivas también a la cita internacional.

LA PREOCUPACIÓN DE LA DEFENSORÍA DEL DEPORTISTA
Desde la Fundación Defensoría del Deportista se ha valorado que exista un acuerdo que permita el retorno de Trinidad a los entrenamientos, entendiendo que esta reincorporación es independiente de los resultados que arroje la investigación que lleva adelante el Comité Nacional de Arbitraje Deportivo.
Sin embargo, el caso vuelve a plantear una pregunta fundamental: ¿de qué sirve permitir el reintegro de una deportista si las condiciones de entrenamiento no son suficientes para que pueda competir adecuadamente? En consecuencia, señalan que aun persiste una especie de discriminación disfrazada.
Para sus padres, la prioridad ahora es que Trinidad pueda entrenar y competir sin que las circunstancias que rodearon su alejamiento terminen afectando también su rendimiento deportivo y sus posibilidades de permanecer en la selección nacional.
El tiempo juega en contra. Primero será el Open Nacional del 29 y 30 de agosto. Luego, el Lima World Series – Perú del 13 y 14 de noviembre. Dos competencias importantes, una deportista que necesita recuperar su ritmo competitivo y, según denuncia su familia, apenas dos jornadas semanales de entrenamiento es discriminatorio en relación con sus pares.
Por ello, los padres esperan que las autoridades deportivas revisen las actuales condiciones y permitan que Trinidad pueda contar con una preparación acorde con el nivel de exigencia de una selección nacional.
Porque para la familia, el reintegro no puede ser solamente administrativo: debe traducirse en horas de piscina, preparación efectiva y oportunidades reales de competir en igualdad de condiciones.
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