ActualidadOpiniónPortada

“ENTRE INCENDIOS Y DELINCUENCIA, BORIC ELIGE LA FOTO CON LA ONU”

En una jornada que perfectamente podría figurar en los anales de la política chilena como el epítome de la desconexión entre discurso y realidad, el Presidente Gabriel Boric oficializó este lunes la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), flanqueado por los embajadores de México y Brasil, como si aquello resolviese los males más perentorios que aquejan a Chile.

La escena —protocolar, discursiva, cuidadosamente aliñada en torno a la palabra multilateralismo— fue un ejercicio de marketing geopolítico que difícilmente se corresponda con las prioridades ciudadanas. Boric, sin ningún rubor, repitió el libreto que ya había anunciado desde Nueva York y que hoy culmina con una inscripción formalizada con “orgullo” y “esperanza compartida” junto a Brasil y México.

Nada mala la ambición de que una exmandataria chilena aspire a liderar la ONU —sería un hito histórico si lo logra—, pero el exceso de solemnidad pronunció lo que muchos ya sospechaban: aquí la prioridad no es Chile, sino la foto global. Olvídese por un momento de la inflación persistente, de la inseguridad diaria, de las promesas de crecimiento truncadas y de las urgencias sociales que mantienen a gran parte del país en una especie de piloto automático de crisis a medias. Ese Chile, aparentemente, queda fuera del lente diplomatico.

Y esa desconexión no es solo perceptiva: el propio presidente electo, José Antonio Kast, lo dijo sin ambages en un punto de prensa este mismo lunes. Para Kast, Chile está viviendo una emergencia real —impactos de incendios, demandas materiales de familias, urgencias territoriales— y “la única contingencia es esta” que ocurre en regiones como el Biobío, Maipú o Viña del Mar. En una frase que podría titularse realismo vs. retórica, advirtió que “uno tiene que ver dónde prioriza”.

No es necesario estar de acuerdo con Kast para reconocer el punto: cuando el país arde —literal y figurativamente—, los fuegos artificiales diplomáticos suenan más a espectáculo que a servicio público. La ironía de que Boric, en los últimos días de su mandato, dedique recursos institucionales a una candidatura que ni siquiera cuenta con el respaldo formal de su sucesor político, es difícil de soslayar.

Puede que, en la arena global, suene glamoroso posicionar a Chile como pilar del multilateralismo latinoamericano. Pero la política doméstica —esa que los ciudadanos viven en sus calles, hospitales y escuelas— no se soluciona con respaldos a candidaturas internacionales ni con fotos junto a embajadores. Mientras Bachelet y Boric se alistan para conquistar Nueva York, muchos chilenos se preguntan si existe alguien que, al menos por un momento, se digne a priorizar lo urgente sobre lo aspiracional.


Descubre más desde Onda Expansiva

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Descubre más desde Onda Expansiva

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo