El Circo Político de Septiembre: Un Espectáculo Insólito

DONDE CURIOSAMENTE LOS PROTAGONISTAS NO SON PAYASOS NI TRAPECISTAS
Cada año, septiembre no solo nos regala las coloridas fondas y el aroma del asado, sino también un espectáculo adicional que ningún palco VIP puede igualar: el gran circo político nacional. Olvídense de payasos, magos o acróbatas, que aquí los verdaderos artistas son nuestros políticos, quienes despliegan su amplio repertorio de gestos simbólicos para deslumbrar —o al menos intentarlo— bajo el ardiente sol patrio.
El presidente de la república inauguró la temporada con la solemnidad que solo un pañuelo rojo puede otorgar, danzando la primera cueca con la elegancia que uno esperaría de un bailarín profesional, pero con la gracia particular de quien practica el ritual más para la foto que para el ritmo. No faltó el tradicional lustrado de zapatos antes del Tedeum evangélico, un momento de brillo simbólico que nos recordó que la puesta en escena presidencial no deja detalle al azar. Sin embargo, la actuación posterior en la Pampilla fue para el olvido: cantó en el escenario junto a Los Viking 5, un gesto que terminó siendo lamentable para la imagen del cargo, más cercano a un show amateur que a la dignidad que exige la investidura.
En otro escenario en donde la candidata Evelyn Mathei inauguraba su carpa de circo, el empresario Juan Sutil se lanzó a la pista con una interpretación caricaturesca que parecía retar el legado cuequero del mismísimo Ricardo Lagos hijo, cuyo histórico baile aún resuena en la memoria colectiva como el máximo show patriótico.

No podemos olvidar la “cueca” de Karla Rubilar junto al entonces presidente Piñera, un dúo que combinaron gestos y sonrisas con la destreza de dos figurantes más en esta función que se repite año tras año. Los improvisados bailes, las poses ensayadas frente a las cámaras y las sonrisas, a veces forzadas, conforman el verdadero entretelón que subyace al fervor popular.
Y esto apenas comienza. La función aún tiene tres actos más del desfile de chascarros, frases que harán vibrar las redes sociales y gestos que más de alguna vez querrán ser olvidados, pero que inevitablemente quedarán impresos en el imaginario nacional. Aún por descubrir está dónde hará su aparición la candidata Jeannette Jara, quien promete sorprender al público con su versión de la cumbia «La Temporera». Sin duda, un momento imperdible, que podría marcar un nuevo nivel en el circo de septiembre.

Así pues, mientras el país celebra, el circo político sigue en plena función, una tragicomedia con pañuelos, aplausos y fallidas coreografías que nos recuerdan que, en septiembre, el espectáculo más popular no está en las fondas, sino en el escenario del poder. ¿Quién tendrá la mejor coreografía este año? Lo importante es no perderse ni un solo acto
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