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EL DIVERTIDO RITUAL CON QUE MILES DE CHILENOS SE PREPARAN PARA «PASAR AGOSTO»

Hoy se despide julio y, como ocurre cada año, miles de chilenos —especialmente adultos mayores— comienzan a mirar con humor la llegada de agosto, el mes que la sabiduría popular ha bautizado como una verdadera prueba de resistencia.

La tradicional expresión «hay que pasar agosto«, utilizada desde hace décadas para desear buena salud y larga vida, ha dejado de ser solo un dicho para convertirse en una entretenida costumbre que reúne a familias y amigos alrededor de una buena mesa.

Con ese espíritu, Onda Expansiva realizó una encuesta en sus plataformas digitales para conocer cómo enfrentan los adultos mayores la llegada del octavo mes del año. Las respuestas demostraron que el buen humor sigue siendo el mejor remedio.

Mientras algunos afirmaron que despedirán julio con un abundante asado, otros aseguraron que nada mejor que un curanto, una cazuela, una parrillada o un generoso plato de porotos para «fortalecer las defensas» antes de enfrentar agosto. Tampoco faltaron quienes optarán por un pastel de choclo, unas empanadas o un buen caldillo, siempre con la misma excusa: «hay que llegar bien preparado para pasar agosto».

Aunque todos saben que se trata de una simpática broma, la tradición refleja el cariño y respeto hacia quienes han acumulado años de experiencia y que cada temporada vuelven a convertir esta fecha en motivo de celebración.

UN DICHO CON UN ORIGEN MUCHO MÁS SERIO

Pese a que hoy la frase se utiliza entre bromas y reuniones familiares, «hay que pasar agosto» tiene un origen ligado a una realidad histórica bastante dura.

La explicación más aceptada sitúa su nacimiento en la época colonial. En aquellos años, el invierno era mucho más difícil de enfrentar que en la actualidad. No existían antibióticos, calefacción adecuada ni una atención médica desarrollada, por lo que muchas personas —especialmente los adultos mayores— fallecían a causa de bronconeumonías, influenza y otras enfermedades respiratorias agravadas por las bajas temperaturas y de hecho en agosto -según las estadísticas- era donde más ingreso de funerales se producían en el Cementerio General

Agosto representaba el último gran obstáculo del invierno. Quien lograba llegar con vida a septiembre tenía muchas más posibilidades de superar la temporada más crítica del año. De allí surgió la expresión «hay que pasar agosto», que con el tiempo se transformó en un deseo de buena salud y larga vida para quienes alcanzaban una edad avanzada.

LA CELEBRACIÓN TAMBIÉN TIENE SEGUNDA PARTE

Pero la historia no termina el 1 de agosto, porque si julio se despide con un buen almuerzo para reunir fuerzas, el último día de agosto llega la esperada revancha. Muchos vuelven a encender la parrilla, organizan almuerzos familiares o celebraciones con amigos, esta vez con la excusa de festejar que, una vez más,  “lograron pasar agosto”.

En muchas familias ya es una tradición brindar por un nuevo año de vida, compartir una buena comida y recordar, entre risas, que el viejo dicho quedó atrás por otros doce meses.

Lejos de ser una superstición, esta costumbre se ha transformado en un símbolo de optimismo, vitalidad y sentido del humor. Es una forma muy chilena de enfrentar el paso del tiempo, demostrando que la longevidad también se celebra con afecto, compañía y una mesa compartida.

Porque, al final, si hay algo que los adultos mayores han enseñado generación tras generación, es que la mejor manera de «pasar agosto» no solo consiste en cuidar la salud, sino también en mantener vivo el entusiasmo, reír con los seres queridos y encontrar siempre un motivo para celebrar la vida.


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